La estatua de Kryptos

Durante más de dos décadas, analistas de código de todo el mundo han estado trabajando en resolver el misterio de Kryptos.

La estatua de Kryptos, que se encuentra en las instalaciones del campus de entrenamiento de la CIA, fue realizada por James Sanborn en el año 1988. La estatua es una pieza de arte criptográfico, incluyendo piezas de piedra, cobre y madera con mensajes en código morse así como mensajes codificados escondidos a lo largo de 1.800 letras esculpidas sobre ella.

CIA vs. NSA

En el año 1998, uno de los mejores analistas de la CIA, David Stein, logró descifrar tres de los cuatro mensajes secretos, sin embargo el cuarto enigma quedó sin resolver. Los mejores analistas y criptólogos del mundo trabajaron desde entonces con el objetivo de resolver su secreto.

Los agentes de la NSA trataron de romper el código durante un tiempo hasta que el entonces director de la NSA, Mike McConnell, hizo un reto oficial a los miembros del Grupo Z, la división de code breakers. Utilizando las transcripciones manuscritas de los internos que visitaron la CIA un año antes y echando mano a herramientas informáticas especializadas, el Grupo Z llegó a la conclusión de que el mensaje en la escultura consistía de cuatro partes, cada una con su propio código secreto.

El Grupo Z descubrió también que el artista había colocado algunas faltas de ortografía intencionalmente, para confundir a los posibles candidatos que buscaran descifrarlo; sin embargo, esta dificultad extra ha hecho que la cuarta parte del mensaje permanezca cifrada hasta nuestros días.

Primer código

La primera parte de la escultura usa un código de sustitución polialfabética utilizando 10 diferentes alfabéticos, que formaban una frase de la inspiración poética de Sanborn mismo:

“Between subtle shading and the absence of light lies the nuance of iqlusion [sic]” («Entre la sutil sombra y la ausencia de luz se encuentra el matiz de la ilusión», donde ‘iqlusion’ contiene una falta ortográfica intencional.).

Segundo código

La segunda parte del mensaje utiliza un código de sustitución polialfabética periódica de ocho alfabetos, que al descifrarse reflejan algo como esto:

«It was totally invisible. How’s that possible? They used the Earth’s magnetic field. x The information was gathered and transmitted underground to an unknown location. x Does Langley know about this? They should: It’s buried out there somewhere. x Who knows the exact location? Only WW. This was his last message. x Thirty-eight degrees fifty-seven minutes six point five seconds north, seventy-seven degrees eight minutes forty-four seconds west. ID by rows.»

[Era totalmente invisible. ¿Cómo es posible? Utilizaron el campo magnético de la Tierra. x La información se recabó y transmitió bajo tierra hacia un lugar desconocido. x ¿Sabe Langley de esto? Deberían: Está enterrada en alguna parte. x ¿Quién conoce la localización exacta? Sólo WW. Este fue su último mensaje. x Treinta y ocho grados cincuenta y siete minutos seis punto cinco segundos norte, setenta y siete grados ocho minutos cuarenta y cuatro segundos oeste. ID por filas.]

Los recientes documentos hechos públicos afirman que «WW» se refiere a William Webster, y las coordenadas indican un lugar dentro de las instalaciones de la CIA. El significado de «ID by rows» permanece indeterminado, aunque no se descarta que pudiera tratarse de otro error intencional para confundir a los criptólogos.

Tercer código

Por otra parte, la tercera sección del código utiliza una clave de trasposición columnar, que al ser descifrada mostró una paráfrasis del diario del arqueólogo Howard Carter, donde se describe el momento en que este abrió la puerta de la tumba del Rey Tutankamón, el 26 de noviembre de 1922:

«Slowly, desperately slowly, the remains of passage debris that encumbered the lower part of the doorway was removed. With trembling hands I made a tiny breach in the upper left-hand corner. And then, widening the hole a little, I inserted the candle and peered in. The hot air escaping from the chamber caused the flame to flicker, but presently details of the room within emerged from the mist. x Can you see anything? q»

[Lentamente, con desesperada lentitud, los restos del pasaje que abrumaban aún la parte baja del portal fueron removidos. Con manos trémulas hice una pequeña abertura en la esquina superior derecha. Y luego, ampliando el agujero un poco, inserté una vela y eché una ojeada. El aire caliente escapando de la cámara hizo brillar la flama, pero los detalles internos que presentaba la habitación fueron emergiendo de la bruma. x ¿Puedes ver algo? q]

Cuarto código: SIN RESOLVER

Por último, la cuarta sección del mensaje en la escultura Kryptos permanece en el misterio. Los documentos de la NSA afirman el posible patrón de la cuarta sección, aunque los 97 caracteres que la componen siguen eludiendo la solución.

OBKR
UOXOGHULBSOLIFBBWFLRVQQPRNGKSSO
TWTQSJQSSEKZZWATJKLUDIAWINFBNYP
VTTMZFPKWGDKZXTJCDIGKUHUAUEKCAR

En 2010, el mismo Sanborn decidió dar un empujón al proceso. A través de The New York Times, comunicó que los caracteres del 64 al 69 eran NYPVTT, que fueron descifrados como «BERLIN». Cuatro años después, y usando el mismo periódico estadounidense, el artista decidió que había llegado la hora de dar una nueva pista y revelar los caracteres del 70 al 74. Se deletrean «clock» («reloj» en inglés) lo que significa que de los caracteres 64 al 74 hay dos palabras «Berlin clock».

Existe un famoso reloj en la capital germana que se denomina precisamente así. Se trata de otro auténtico puzzle que cuenta la hora aplicanco la teoría de conjuntos. Sus 24 luces cuentan las horas y los minutos a través de filas y cajas: las horas en las dos primeras filas y los minutos en las dos de debajo.

Al preguntarle a Sanborn si esta nueva pista tiene que ver con el citado reloj, éste ha contestado satisfecho: «Hay varios relojes realmente interesantes en Berlín. Es mejor que investiguen ese reloj en particular. Es el favorito de los partidarios de la teoría de la conspiración tras la misteriosa muerte en 1991 de su diseñador, Dieter Binninger. Hay mucha tela que cortar ahí».

Sin embargo a día de hoy siguen trabajando para descifrar el código completo.

Como escapista profesional, ¿te atreverías a retar a los mejores analistas y criptólogos del mundo y resolver este misterio?

Mientras tanto, siempre te quedará disfrutar de un reto apasionante con nosotros, ¡te esperamos! 🙂